sábado, 16 de noviembre de 2024

"Pre mortem" (reseña y análisis)

Una tenue luz ilumina a Amanda. Está hablando con sus hijos para invitarlos a reunirse en la Navidad pero ninguno de los 4 puede ni quiere. Esto le provoca mucha angustia ya que los encuentros familiares cada vez son menos y ella se siente sola y abandonada.

Sentada en una plaza se le acercará una desconocida, que resultará ser la dueña, junto a sus hermanos, de una funeraria. Al verla tan apenada le propone a Amanda una suerte de ¿reparación? ¿venganza? ¿escarmiento? para con sus desalmados hijos: fingir su propia muerte con un velorio all inclusive, donde la madre, escondida, vería a sus hijos llorarla frente a un cajón. Amanda duda pero finalmente aceptará y elige que su muerte sea precisamente en Navidad.

Perdido por perdido ¿qué podría salir mal?

Desde el comienzo, Pre Mortem dejará de lado cualquier corrección política y pondrá en juego su mejor carta: la del humor negro que usará como recurso para reflejar las miserias de las personas, pero también para que nos animemos a reírnos “de todos nosotros” y podamos reflexionar sobre nuestras actitudes y vínculos.

Ciertamente, lo que le sucede a Amanda no es muy distinto a lo que le (nos) ocurre a muchas madres con hijos adultos. Las relaciones afectivas no lograron escapar al impacto de la posmodernidad con su enorme carga de individualismo en detrimento de la solidaridad, el compromiso y el cuidado de los lazos sociales y familiares.

La obra por momentos roza lo grotesco, abarcando distintos temas al mismo tiempo. En primer lugar y sin ningún eufemismo, la muerte. Y está muy bien que nos animemos a hablar libremente y sin miedo de ella. Pero, además, en esta pieza – donde podremos reconocer varios guiños a la película icónica del cine argentino “Esperando la Carroza” (1985), la muerte también adquiere un sentido de transformación, de pérdida de valores, ideales y expectativas.

La ruptura de los lazos familiares nunca serán sin consecuencias; y en esta montaña rusa de emociones que es Pre Mortem - como la vida misma- no faltarán secretos no revelados, culpas, celos, mentiras, y traiciones . Y por supuesto, la verdad y hasta cierta justicia poética.

En medicina, “pre “pre mortem” significa la fase de agonía que, progresiva e irreversiblemente, llevará a la persona a la muerte. Sin embargo, paradójicamente, también se denomina de esta manera a una estrategia de gestión de proyectos que ayuda a prepararse para cualquier imprevisto.

En nuestro Pre Mortem, ambos conceptos se unificarán para dar lugar a una expresión artística desafiante, que provoca todo el tiempo al espectador. Lo incomoda, sorprende, y lo atraviesa con ironías y sarcasmo apuntando hacia lo más oscuro de su ser. Imposible no interrogarnos, desde la platea, nuestras propias contradicciones. Tal vez haya tiempo para modificar algo o reinventarnos antes de que la parca nos encuentre desprevenidos.
Amanda tiene 4 hijos, dos mujeres y dos varones, como el personaje de mamá Cora en “Esperando la Carroza”, pero no tiene sus facultades alteradas y comprende todo.
La familia de la funeraria también, pero estos estafadores de poca monta sólo ejecutan lo que su líder autoritario y cruel les ordena.

En esta 3era temporada de Pre mortem, el elenco se muestra muy seguro y las actuaciones son parejas. El desarrollo de la obra funciona como un verdadero mecanismo de precisión. Los temas musicales entremezclados entre el texto aportan dinamismo y relajan un poco la agonía de esta gente rota que nos presenta la autora.

La escenografía es despojada pero no hay nada que falte. Es más, cabe mencionar como un acierto la presencia de un piano y un pianista que oscilan entre ejecutar la parte musical y ser ,al mismo tiempo, espectadores a la espera del desenlace final.

El vestuario, en especial entre la familia de los funerarios, es extravagante así como sus cabellos. Y hay un elemento más – además del piano y el cajón - que cobrará vida a manos de una de las hijas de Amanda. Se trata de un abanico que posee su propio e inquietante lenguaje.

Los hijos de Amanda (impecable en su rol de madre manipuladora) se adueñarán de todo el escenario, se tirarán al suelo, cantarán, gritarán y de tanto en tanto, recordarán que hay que llorar sobre el cajón, aunque sean sus propias heridas sin sanar más que a la difunta.

Entre la exageración y lo absurdo; entre lo bizarro y lo caricaturesco, entre la confusión y la claridad que pugna por asomar, los personajes navegan a la deriva y nos irán sumergiendo en el océano de sus conflictos y sus resentimientos.

Nada está librado al azar en Pre Mortem, donde la trama logra mantener e ir aumentando la tensión hasta abandonar al espectador en alguna playa desierta. O peor, en el mismísimo infierno de sus íntimas pasiones.

Pre mortem se presenta los lunes de noviembre, a las 20,30 hs en el Teatro “El Extranjero”, Valentín Gómez 3378. Excelente plan para este lunes feriado.

Ah! Todos los datos técnicos y artísticos, podés encontrarlos acá , en Alternativa Teatral, y también sacar las entradas para colaborar con el circuito de teatro off argentino, que tiene muy buenas propuestas.


Betina Pascar



lunes, 28 de agosto de 2023

El sujeto y la ley









La Licenciada Betina Pascar (Periodista. Lic. en Psicología y Profesora en Enseñanza Media y Superior), presentó su trabajo "Más que un padre, más que un arte" en #SomosAPGCABA. Nota completa aquí: https://bit.ly/3RdCWz0





miércoles, 14 de junio de 2023

“La shikse” o el deseo de ser y pertenecer (reseña)






En su sexta temporada, “LA SHIKSE”, el unipersonal protagonizado por Mariela Kantor y escrito y dirigido por Sebastián Kirszner, se presenta los viernes (hasta el 30/6), a las 20.30, en (LA PAUSA) TEATRAL, Luis Viale 625 (CABA).

La obra cuenta la historia de María (Kantor), quien llegó de su Paraguay natal hace muchos años y desde entonces trabaja como empleada doméstica en la casa de los Sucovsky.  Sin embargo, ella se siente una más de la familia, conoce todas las costumbres tanto de los hijos como de padres y abuelos, y ahora está decidida a ir por más: quiere ser judía como ellos.

Absolutamente convencida de que se ha ganado ese ¿privilegio?, se dispone a enfrentar a un tribunal rabínico – a la sazón, el público presente en la sala – aduciendo diferentes argumentos con convicción y solidez.

Si bien "La shikse" - palabra que deliberadamente nunca será mencionada en el espectáculo - apunta a un público de la colectividad judía, la temática bien podría adaptarse a la comunidad china, italiana, paraguaya o cualquier otra, ya que María (o Malka como quiere ser llamada, y que en hebreo significa “reina”) lo que en realidad desea es ser aceptada, ser reconocida y pertenecer al mismo grupo social que sus empleadores.   

En el intento de convencer al tribunal, ella usará todas sus armas de seducción para demostrar que “encaja”, que comparte los mismos valores, códigos y tradiciones que la familia para la cual trabaja.  En un monólogo extenso, donde el humor por suerte se puede colar dentro del texto dramático, María/Malka hará un recorrido por su vida junto a los Sucovsky, compartiendo sus emociones, vivencias y más con la platea/tribunal.

Kantor se mete, literalmente, entre el público con gracia y habilidad. Dúctil por donde se la mire, no tiene puntos flojos. Y su personaje tampoco. Seduce no tanto por sus dotes para la gastronomía (gran acierto para jugar con los asistentes) sino porque va poniendo claro sobre oscuro en su defensa contra las desigualdades sociales.

Por su parte, el autor, con gran inteligencia, nos sorprenderá al final y, tal vez mientras las luces de la sala se vayan apagando, alguna persona se quedará reflexionando si para alcanzar una meta vale todo.

Otro detalle que impacta es la silla multiuso como única escenografía. Una silla majestuosa ocupando el espacio del escenario desde donde la protagonista, absolutamente certera, irá lanzando sus flechas hacia el espectador. Imposible no acompañarla por los diferentes caminos que propone.

Porque “La shikse" se mueve en un campo minado de situaciones opuestas: alegría- tristeza; amor-dolor; castigo-perdón; crítica - acuerdo; cucaracha - reina; pacto- traición; miedo-confianza; ilusión- decepción.

Cabe destacar que “Shikse” es un término usado en la colectividad judía, con cierta carga despectiva, para referirse a las empleadas domésticas, quienes no sólo se ocupan de las tareas de limpieza sino también, en muchos casos, se le confiere la mayor responsabilidad que le cabe a un ser humano: el cuidado de los hijos.

María creció a la par de los pequeños hijos de los Sucovsky que tenía a su cargo y, finalmente, decide rebelarse. Ella no quiere ser más “la diferente”, no quiere ser tratada como un objeto y no quiere más que, a través del lenguaje, se manifiesten los prejuicios u otros sentimientos hostiles que la familia deposita en ella. Y la única salida posible es lograr tener los mismos privilegios.

En síntesis, “La shikse” es una propuesta para todo tipo de público.

Si sos de los que te gusta pasar un buen rato o, por el contrario, de aquellos que prefieren analizar cada detalle, esta obra es para vos.

La risa está garantizada, pero no será sin costo.

                                                                                                               Betina Pascar


Nota publicada en Nueva Sion


domingo, 12 de marzo de 2023

Reseña sobre la película "La ballena"

Hoy es la entrega de los Oscar y uno de los nominados en el rubro "Mejor actor" es Brendan Fraser, protagonista de "La Ballena" , con grandes posibilidades de hacerse de la dorada estatuilla.

Ojo,spoiler alert!

¿Pero qué es "La Ballena" ? Lo más simple sería decirles que es un film denso, fuerte, casi horrible. Creanme que cuando termina y uno sale de la sala recién puede recuperar el aire, ese aire que le falta al protagonista debido a una insuficiencia cardíaca congestiva y otras afecciones asociadas. Charly (Fraser) es un profesor de literatura con obesidad mórbida que da clases virtuales sin prender su cámara para que sus alumnos no vean su aspecto, aunque su voz, emoción y su inteligencia trascienda cualquier monitor y logre buenos efectos en el curso. Pero, claro, Charly pesa más de 200 kilos y eso no resulta "agradable" en una sociedad donde - nos guste o no - debemos admitir que aún predominan los prejuicios y el bullying contra gordos, judíos, mujeres, viejos, vulnerables y etcéteras interminables. Me niego a hacer un reduccionismo y quedarme en la gordofobia, como otras opiniones que leí.

El personaje de Charly ¿vive? torturado tanto física como emocionalmente debido a su pasado y su presente. Sabe - lo vemos todos - que no hay futuro para él, pero sí quiere asegurarse el de su hija, una joven a quien no ve hace 8 años por motivos que se irán develando en el transcurso de la película. Un objetivo titánico, una deuda difícil de revertir en la que pondrá su empeño hasta dejar todo en el intento.

Pero vayamos más allá, dentro de la ballena como Jonás en la novela novela "Moby Dick", de Herman Melville, obra que estará siempre presente en la película en cuestión, con muchas referencias de distinto tipo, tanto religiosas, como literarias, como dramáticas y hasta trágicas.

¿Por que digo que La Ballena es casi horrible? porque (nos) muestra, a modo de lo siniestro, TODO lo que no queremos ver ni escuchar, ni saber. Lo que tiene que permanecer oculto y, sin embargo, se manifiesta ,según la teoría freudiana: adicciones, abusos, relaciones sexo afectivas destruidas, secretos familiares, abandono, sufrimiento extremo, dolor, odio, soledad y muerte. La vida misma.

La Ballena nos saca el aire desde el principio hasta el final, nos encierra en la oscura y sucia casa de Charly , con Charly, y con algunos ,pocos, personajes más que entran (o no), ya que él se encuentra imposibilitado de moverse sin un andador o una silla de ruedas, objetos que usará para desplazarse por los distintos espacios. Para que lo acompañemos desde nuestra butaca cómoda por esos espacios angostos, angustiantes, donde los recuerdos y los fantasmas se pondrán en juego en el intercambio con su amiga y cuidadora , su hija, su ex mujer, un supuesto pastor, y un repartidor de pizzas.

La Ballena nos hace cómplices, observadores pasivos de la autodestrucción y el castigo autoimpuesto por Charly, ¿Tal vez por la culpa que siente por un amor prohibido?; ¿por su desesperado y fallido intento de recomponer la relación con su hija? ¿Por sus errores juveniles? ¿Por un suicidio inesperado y desvastador? ¿Por su orientación sexual?

Vaya uno a saber.

Lo cierto es que después de ver "La Ballena" y hacer un análisis crítico y exhaustivo - como Charly le pedía a sus alumnos - después de recuperar el aire que me faltó, oprimida por todas las peripecias que debíó enfrentar este hombre en unos pocos, los últimos días de su existencia, sólo me resta rescatar su valor para no darse por vencido nunca. Enfermo terminal, decidió hasta tener una muerte lo más digna posible que pudo.

El sabía que ni Dios, la Biblia, o una esperanza podrían salvarlo. Menos lo haría la medicina.

Fraser, el actor, logra conmovernos, detestarlo, amarlo y odiarlo en simultáneo. Su actuación "excede" y supera cualquier expectativa.

Mención especial para el director, Darren Aronofsky, que nos hace naufragar como los marineros de "Moby Dick", durante más de una hora , aunque en ello se nos vaya - como a Charly - el último aliento que nos quede.

Betina Pascar


domingo, 22 de mayo de 2022

"El permiso"


Lo confieso: me lo compré porque leí la reseña de Lucy Loles en algún momento y cuando lo ví ahí en la mesa, ese recuerdo volvió, vago pero me llamaba. Hasta le dije a Juampa Camarda, encargado del stand de Ediciones Noviembre en #Qseahistorieta :"Dame el de Brian Janchez, el de la pizza".

Porque sí, porque estoy grande y la memoria me empieza a fallar o porque, quizá y simplemente, no quise recordar del todo lo que Lucy había comentado.

A "El Permiso" lo lees de un tirón, pero ese tirón te desgarra a la velocidad de un rayo, como cuando te sacas la curita de la piel para que no te duela tanto. O cuando te depilas y sentís la cera quemandote como si estuvieras en Salem, en el medio de la hoguera pagando por todos tus pecados de bruja malvada. O de persona sentipensante, para traerlo a nuestros días.  

Este "Permiso" nos tironea como la vida misma, como el amor, el desamor, y como todas esas ausencias previsibles y las otras, las inesperadas; nos cachetea para que comprendamos lo difícil que resulta tomar decisiones, tanto que a veces dejamos que las tomen por nosotros...hasta que maduramos y empezamos a darnos el permiso más importante: el de la libertad, el de elegir cómo y con quién. Que no es lo mismo que manotear lo primero que se te cruza para seguir tapando y tapando lo que no querés ver. 

El  libro es simple pero efectivo. Los diálogos y los dibujos son realistas y no hay risas ni chistes fáciles.

Densé ustedes también el permiso y lean a un Brian Janchez reflexivo y profundo.

Yo ahora mismo, mientras escribo, me dí el permiso de emocionarme y llorar. 
Por lo que fue, por lo que ya no será , pero con la convicción de que aún  y mientras esté viva, (aunque grande y con menos memoria),  tengo mucho para hacer.


lunes, 8 de noviembre de 2021

“Somnolencia”, un libro para quedarse bien despierto



No sería faltar a la verdad – bueno, a toda la verdad - si digo que para hacer esta nota nos reunimos los tres (Marcelo, ilustrador; Emiliano, guionista y la que suscribe la presente) en un café tradicional de la calle Corrientes, un sábado por la tardecita. Con Emiliano, en vivo y en directo, compartimos un café, un jugo de naranja, un tostado y cien mil anécdotas; y desde Chivilcoy, donde vive, tuvimos la voz de Marcelo, quien con una paciencia digna de un santo esperó que termináramos nuestra merienda para largar la entrevista. 

La idea era conocer a los autores de “Somnolencia”, un libro muy peculiar donde las ilustraciones de camas son las protagonistas absolutas. Pero ojo, no se hagan ilusiones: las camas están lejos de estar asociadas al placer. Dueños de un humor oscuro, Mosqueira y Raspante nos hacen ir literalmente de cama en cama, en situaciones muy diversas (bélicas, angustiantes, bizarras), donde el texto a veces sólo acompañará, otras serán parte de recursos estilísticos y gráficos para hacer menos monótona la lectura, y otras una mera excusa para que el joven guionista se luzca y pueda decirnos algo divertido o simplemente desafiante o provocador.

 Sucede que “Somnolencia” puede ser leído de dos formas: la simplona, la que salta a la vista o una más profunda, y retorcida, con esa mirada que te deja pensando “¿y acá, qué nos habrán querido decir”.  De usted dependerá, Sr. Lector.  No espere que los autores le dejen la cama hecha para que tenga un sueño reparador. Nada más lejos. 

“A Emi lo venía siguiendo por Facebook - cuenta Marcelo - sabía que era diseñador y que escribía cosas buenísimas. Después lo vi personalmente en un evento, estuvimos hablando un ratito y yo le empecé a mandar dibujos de camas. Llegué a hacer casi 200 dibujos y un día se me ocurrió que estaría bueno hacer un libro…Pero ¿cómo hacerlo? La realidad era que no teníamos un mango, entonces pensamos en el formato digital. Así, fuimos seleccionando algunas camas, pero había que darle forma. Yo tiré algunas ideas, pero quería que él se sintiera libre porque confiaba en su talento, no era un trabajo por encargo. De hecho, lo terminó y su laburo quedó bárbaro. Luego, apareció mi hermana y me ofreció dinero para hacer una tirada y así salió ‘Somnolencia’”.



 “Emi” es Emiliano Raspante, el guionista de “Somnolencia” y el que cuenta cómo nació el libro es su dibujante, Marcelo Mosqueira.

 Emiliano no tiene pudor en afirmar que no le gustan y no es consumidor de comics.  Y a partir del primer minuto todas sus respuestas serán impredecibles.  Dirá que su acercamiento al noveno arte se produjo azarosamente, por un amigo que lo llevó a “Animate”, un evento comiquero, donde conoció a Clemente Busu Montag, de quien primero se hizo amigo y luego realizaron trabajos en forma conjunta. Fue de esta manera que conoció a “estos Podetti, Parés, Mosqueira, Fayó y otros”,  concluye.  En realidad, lo que a él le gusta es la docencia (la ejerce en la Facultad de Arquitectura de la UBA),  y el cine, mucho más que la literatura y la música. 

 Volviendo a Mosqueira, relató que dibujar camas se había transformado casi en una obsesión que coincidió con el momento del fallecimiento de su mamá.  “El personaje me estaba devorando –aseguró -  me acompañaba todo el tiempo, era como una obligación sacarlo.  El objetivo de publicar un libro se convirtió en algo personal; que no quede en las ganas de lo que hubiera sido, o en un sueño de lo que se  podría haber hecho. Sentí la necesidad de concretarlo” 


Emiliano, a su vez, derriba un mito al explicar que la gente suele idealizar el proceso que lleva el libro hasta la imprenta: “En el caso de  ‘Somnolencia’  había que adaptarse a los costos, no hay casi nada de pleno negro,  no es un libro pretencioso. Es más como un fanzine. Yo retoqué las camas dibujadas por Marcelo con Photoshop, las maqueteé, hice el diseño del libro y le puse un texto falso. Después, recién me senté a escribir y eso me llevó dos o tres días nada más”. 

 En general, admite no ser ordenado, pero “si tengo que hacerlo me ordeno, acá no pretendíamos ganar plata; para Marcelo el fin era tener el libro y para mí terminar con el compromiso en el que me había involucrado.  El resultado es algo minimalista donde la primacía la tiene el dibujo y algún jueguito”. Y el dueño de los dibujos, Marcelo, está muy contento con el resultado, tanto que no descarta una segunda edición.                  

Por ahora- y hasta que se defina si habrá más “Somnolencia”- Marcelo está trabajando en un libro junto a otros artistas latinoamericanos. ” Va a ser una edición muy cuidada”, dice con su voz tranquila y pausada.

 Por su parte, Emiliano está planificando su propio libro, un anecdotario de vivencias suyas, más o menos ficcionadas, y con ilustraciones de Clemente Busu Montag, Marcelo Mosqueira, Pipi Spósito, Pito Campos, Horacio Petre, y otros. “Lo hago por puro ego – confiesa con el desparpajo que le dan sus 26 años - no me preocupa cómo quede ni quién lo lea.  A mí me gusta hacer, no pienso en el destinatario”.  Por ahora se divierte experimentando con sus seguidores de Facebook, subiendo posteos, cuando está aburrido en su trabajo, que hablan de su familia y que conmueven y hacen que la gente le responda y le de consejos. Él se ríe y da por sentado que todo no es más que  un gran entretenimiento: dejar en ridículo al otro. “Soy medio pedante en ese sentido”, reconoce.

Sin embargo, a la hora de ponerse serio - sin perder ese aire burlón que lo caracteriza - dirá que lo que realmente le preocupa es el futuro,y agregará algunas frases que lo definen como: “No me relajo casi nunca" "No soy antisocial, el mundo es anti yo”. 

Y mientras cae la nochecita en el centro porteño, vamos dando por terminada una entrevista, donde seguramente lo más jugoso (como siempre) va a quedar entre Emiliano y esta periodista. 

Tanto que al apagar el grabador él  se sorprenderá : “¿Tanto hablé? … Ah, mirá…”

En síntesis, Raspante y Mosqueira son como el yin y el yang: dos energías opuestas que se complementan en armonía; y su libro “Somnolencia” es el producto del equilibrio entre esas fuerzas.  Un libro para disfrutar de los dibujos del genial Marcelo Mosqueira, con un lápiz más afilado que nunca rozando un sinfin de emociones; y un texto escurridizo, divagante y jocoso de Raspante, que no se reprime, que jugaExactamnete como sucede entre el sueño y la vigilia; en este estado donde aún  - como nos advierten desde la tapa - no se ha perdido la conciencia.   






                                                                                                             Betina Pascar
    (Nota publicada en la revista digital  ABC Cultural, que ya no está on line, en Octubre de 2017)


Cabe destacar que, en Noviembre de 2018, se presentó en Chivilcoy la 2da Edición de "Sonmnoliencia" con la participación de los autores y moderando la charla Diego Arandojo, creador de la editorial  Lafarium





 


“El Pozo”, de Lauri Fernández: un libro y una autora que sorprenden



 Lauri Fernández es de esas personas que sorprende. A simple vista parece frágil, callada, de bajo perfil pero cuando empieza a hablar arremete con todo, se muestra segura, y con ideas muy claras y profundas. Y  así es su primer libro como autora integral, “El Pozo”,  que se presentó este jueves 11 en un encuentro que contó, además, con la presencia del escritor Leonardo Oyola y el Dr. en Letras, Hernán Martignone, quienes hicieron los prólogos del mismo, y de Santiago Khan, responsable del sello Maten al Mensajero, un editor imparable que pasaba de acomodar a los invitados, a sacar fotos, servir vino, hasta hablar con los periodistas.

En un clima relajado, Oyola resaltó la sensibilidad de Lauri y de su arte, y leyó un texto dedicado a ella que finalizaba con “es una grosa”, tan sentido,  que nos hizo lagrimear a todos.
Por su parte, Martignone realizó un completísimo análisis de “El Pozo”. Lo comparó con la tragedia griega e hizo énfasis en los personajes, en las decisiones que tomaban y en cómo se debían “hacer cargo” de ellas.

A su turno, Lauri fue contundente al asegurar que al libro “lo hace el lector con sus propias interpretaciones”. Relató que lo que empezó con un proyecto que se llamó “Vacación comic”, que hizo a fines de 2013 con un grupo de amigas,  le dio forma y un cierre en el Taller de Escritura de Oyola.

ABC Cutural tuvo oportunidad de charlar con Lauri para conocer más sobre su “baby”, como ella misma lo definió en las redes.

“El Pozo”, editado por Maten al Mensajero

 ¿Qué es lo particular de este libro?
Yo quería contar la  historia de pre adolescentes, la etapa en que te formás como persona, pero saliendo del prejuicio de que el adolescente es inocente. Además, como me gusta  mucho Stephen King, hay cierta influencia, me interesaba trabajar este género; y por último como crecí en un pueblo (San Rafael, Mendoza)  quise recuperar algunas características de esa realidad que había vivido en los 90’.

¿Cómo surgió la idea de incluir en el libro, además de la historieta, el relato? ¿Fue algo que charlaste con editor?
Sí y dudamos mucho en hacerlo. Tenía el temor de que fuera mal visto por  los historietistas, que pudiera suscitar cierto enojo, o que dijeran: “estás queriendo decir algo que no pudiste con la historieta” .No sé, algo conflictivo relacionado con cierto sentimiento de inferioridad histórico que existe y que no es tal en relación al lenguaje de la literatura y de la historieta.  Yo tenía claro qué quería contar  y usar los dos lenguajes – el que te da la historieta y el que te da la literatura tradicional –  me permitió los matices necesarios para  hacerlo.

La autora en plena presentación literaria

En este sentido, y sumado a la charla,  Santiago Kahn  aseguró: “No conocemos antecedentes de transposición de los dos lenguajes  en el mismo libro y por la misma autora. A un mes de la aparición del libro las críticas son muy buenas ya que habilita  más  de una lectura y más de un debate, cosa que otros libros de narrativa o historietas no tienen”.
La complicidad entre la autora y el editor se nota en el cruce de sus miradas.
“Pensé que este libro no lo iba a querer editar nadie – ríe Lauri – porque la historia  es fuerte, con mucho tratamiento del color, pero con mucha oscuridad del lado del conflicto  adolescente.  Sin embargo, a Santiago que lo venía leyendo le gustó, se entusiasmó y acá estamos, contentos con el resultado”.
Cabe destacar que  “El Pozo” sorprende y atrapa. Sin golpes bajos – pero manteniendo cierta tensión – hace atravesar al lector por distintos sentimientos y emociones hasta el final. Con un lenguaje fresco pero directo lanzado como una flecha al blanco, Lauri no será complaciente con nosotros. O tal vez sólo trate de advertirnos que lo esencial es lo único que prevalecerá cuando el tiempo haya pasado y ya no quede nada de aquello que, alguna vez, fuimos.
Entonces, al final de la presentación, del vino, de la entrevista y de las firmas, quedan flotando las preguntas sin respuestas: ¿Se viene una Lauri Fernández escritora? ¿Se puede hacer la película de “El Pozo”?
Lauri  sonríe pícara y sus ojos enormes y azules iluminan su cara.
Pareciera que  no hay límite para este “Pozo” y  para que podamos conocer hasta dónde nos quiere (y puede) hacer llegar su autora.


Betina Pascar
(Nota publicada en la revista digital  ABC Cultural, que ya no está on line, en 2017)



"Pre mortem" (reseña y análisis)

Una tenue luz ilumina a Amanda. Está hablando con sus hijos para invitarlos a reunirse en la Navidad pero ninguno de los 4 puede ni quiere....

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