sábado, 16 de noviembre de 2024

"Pre mortem" (reseña y análisis)

Una tenue luz ilumina a Amanda. Está hablando con sus hijos para invitarlos a reunirse en la Navidad pero ninguno de los 4 puede ni quiere. Esto le provoca mucha angustia ya que los encuentros familiares cada vez son menos y ella se siente sola y abandonada.

Sentada en una plaza se le acercará una desconocida, que resultará ser la dueña, junto a sus hermanos, de una funeraria. Al verla tan apenada le propone a Amanda una suerte de ¿reparación? ¿venganza? ¿escarmiento? para con sus desalmados hijos: fingir su propia muerte con un velorio all inclusive, donde la madre, escondida, vería a sus hijos llorarla frente a un cajón. Amanda duda pero finalmente aceptará y elige que su muerte sea precisamente en Navidad.

Perdido por perdido ¿qué podría salir mal?

Desde el comienzo, Pre Mortem dejará de lado cualquier corrección política y pondrá en juego su mejor carta: la del humor negro que usará como recurso para reflejar las miserias de las personas, pero también para que nos animemos a reírnos “de todos nosotros” y podamos reflexionar sobre nuestras actitudes y vínculos.

Ciertamente, lo que le sucede a Amanda no es muy distinto a lo que le (nos) ocurre a muchas madres con hijos adultos. Las relaciones afectivas no lograron escapar al impacto de la posmodernidad con su enorme carga de individualismo en detrimento de la solidaridad, el compromiso y el cuidado de los lazos sociales y familiares.

La obra por momentos roza lo grotesco, abarcando distintos temas al mismo tiempo. En primer lugar y sin ningún eufemismo, la muerte. Y está muy bien que nos animemos a hablar libremente y sin miedo de ella. Pero, además, en esta pieza – donde podremos reconocer varios guiños a la película icónica del cine argentino “Esperando la Carroza” (1985), la muerte también adquiere un sentido de transformación, de pérdida de valores, ideales y expectativas.

La ruptura de los lazos familiares nunca serán sin consecuencias; y en esta montaña rusa de emociones que es Pre Mortem - como la vida misma- no faltarán secretos no revelados, culpas, celos, mentiras, y traiciones . Y por supuesto, la verdad y hasta cierta justicia poética.

En medicina, “pre “pre mortem” significa la fase de agonía que, progresiva e irreversiblemente, llevará a la persona a la muerte. Sin embargo, paradójicamente, también se denomina de esta manera a una estrategia de gestión de proyectos que ayuda a prepararse para cualquier imprevisto.

En nuestro Pre Mortem, ambos conceptos se unificarán para dar lugar a una expresión artística desafiante, que provoca todo el tiempo al espectador. Lo incomoda, sorprende, y lo atraviesa con ironías y sarcasmo apuntando hacia lo más oscuro de su ser. Imposible no interrogarnos, desde la platea, nuestras propias contradicciones. Tal vez haya tiempo para modificar algo o reinventarnos antes de que la parca nos encuentre desprevenidos.
Amanda tiene 4 hijos, dos mujeres y dos varones, como el personaje de mamá Cora en “Esperando la Carroza”, pero no tiene sus facultades alteradas y comprende todo.
La familia de la funeraria también, pero estos estafadores de poca monta sólo ejecutan lo que su líder autoritario y cruel les ordena.

En esta 3era temporada de Pre mortem, el elenco se muestra muy seguro y las actuaciones son parejas. El desarrollo de la obra funciona como un verdadero mecanismo de precisión. Los temas musicales entremezclados entre el texto aportan dinamismo y relajan un poco la agonía de esta gente rota que nos presenta la autora.

La escenografía es despojada pero no hay nada que falte. Es más, cabe mencionar como un acierto la presencia de un piano y un pianista que oscilan entre ejecutar la parte musical y ser ,al mismo tiempo, espectadores a la espera del desenlace final.

El vestuario, en especial entre la familia de los funerarios, es extravagante así como sus cabellos. Y hay un elemento más – además del piano y el cajón - que cobrará vida a manos de una de las hijas de Amanda. Se trata de un abanico que posee su propio e inquietante lenguaje.

Los hijos de Amanda (impecable en su rol de madre manipuladora) se adueñarán de todo el escenario, se tirarán al suelo, cantarán, gritarán y de tanto en tanto, recordarán que hay que llorar sobre el cajón, aunque sean sus propias heridas sin sanar más que a la difunta.

Entre la exageración y lo absurdo; entre lo bizarro y lo caricaturesco, entre la confusión y la claridad que pugna por asomar, los personajes navegan a la deriva y nos irán sumergiendo en el océano de sus conflictos y sus resentimientos.

Nada está librado al azar en Pre Mortem, donde la trama logra mantener e ir aumentando la tensión hasta abandonar al espectador en alguna playa desierta. O peor, en el mismísimo infierno de sus íntimas pasiones.

Pre mortem se presenta los lunes de noviembre, a las 20,30 hs en el Teatro “El Extranjero”, Valentín Gómez 3378. Excelente plan para este lunes feriado.

Ah! Todos los datos técnicos y artísticos, podés encontrarlos acá , en Alternativa Teatral, y también sacar las entradas para colaborar con el circuito de teatro off argentino, que tiene muy buenas propuestas.


Betina Pascar



lunes, 28 de agosto de 2023

El sujeto y la ley









La Licenciada Betina Pascar (Periodista. Lic. en Psicología y Profesora en Enseñanza Media y Superior), presentó su trabajo "Más que un padre, más que un arte" en #SomosAPGCABA. Nota completa aquí: https://bit.ly/3RdCWz0





miércoles, 14 de junio de 2023

“La shikse” o el deseo de ser y pertenecer (reseña)






En su sexta temporada, “LA SHIKSE”, el unipersonal protagonizado por Mariela Kantor y escrito y dirigido por Sebastián Kirszner, se presenta los viernes (hasta el 30/6), a las 20.30, en (LA PAUSA) TEATRAL, Luis Viale 625 (CABA).

La obra cuenta la historia de María (Kantor), quien llegó de su Paraguay natal hace muchos años y desde entonces trabaja como empleada doméstica en la casa de los Sucovsky.  Sin embargo, ella se siente una más de la familia, conoce todas las costumbres tanto de los hijos como de padres y abuelos, y ahora está decidida a ir por más: quiere ser judía como ellos.

Absolutamente convencida de que se ha ganado ese ¿privilegio?, se dispone a enfrentar a un tribunal rabínico – a la sazón, el público presente en la sala – aduciendo diferentes argumentos con convicción y solidez.

Si bien "La shikse" - palabra que deliberadamente nunca será mencionada en el espectáculo - apunta a un público de la colectividad judía, la temática bien podría adaptarse a la comunidad china, italiana, paraguaya o cualquier otra, ya que María (o Malka como quiere ser llamada, y que en hebreo significa “reina”) lo que en realidad desea es ser aceptada, ser reconocida y pertenecer al mismo grupo social que sus empleadores.   

En el intento de convencer al tribunal, ella usará todas sus armas de seducción para demostrar que “encaja”, que comparte los mismos valores, códigos y tradiciones que la familia para la cual trabaja.  En un monólogo extenso, donde el humor por suerte se puede colar dentro del texto dramático, María/Malka hará un recorrido por su vida junto a los Sucovsky, compartiendo sus emociones, vivencias y más con la platea/tribunal.

Kantor se mete, literalmente, entre el público con gracia y habilidad. Dúctil por donde se la mire, no tiene puntos flojos. Y su personaje tampoco. Seduce no tanto por sus dotes para la gastronomía (gran acierto para jugar con los asistentes) sino porque va poniendo claro sobre oscuro en su defensa contra las desigualdades sociales.

Por su parte, el autor, con gran inteligencia, nos sorprenderá al final y, tal vez mientras las luces de la sala se vayan apagando, alguna persona se quedará reflexionando si para alcanzar una meta vale todo.

Otro detalle que impacta es la silla multiuso como única escenografía. Una silla majestuosa ocupando el espacio del escenario desde donde la protagonista, absolutamente certera, irá lanzando sus flechas hacia el espectador. Imposible no acompañarla por los diferentes caminos que propone.

Porque “La shikse" se mueve en un campo minado de situaciones opuestas: alegría- tristeza; amor-dolor; castigo-perdón; crítica - acuerdo; cucaracha - reina; pacto- traición; miedo-confianza; ilusión- decepción.

Cabe destacar que “Shikse” es un término usado en la colectividad judía, con cierta carga despectiva, para referirse a las empleadas domésticas, quienes no sólo se ocupan de las tareas de limpieza sino también, en muchos casos, se le confiere la mayor responsabilidad que le cabe a un ser humano: el cuidado de los hijos.

María creció a la par de los pequeños hijos de los Sucovsky que tenía a su cargo y, finalmente, decide rebelarse. Ella no quiere ser más “la diferente”, no quiere ser tratada como un objeto y no quiere más que, a través del lenguaje, se manifiesten los prejuicios u otros sentimientos hostiles que la familia deposita en ella. Y la única salida posible es lograr tener los mismos privilegios.

En síntesis, “La shikse” es una propuesta para todo tipo de público.

Si sos de los que te gusta pasar un buen rato o, por el contrario, de aquellos que prefieren analizar cada detalle, esta obra es para vos.

La risa está garantizada, pero no será sin costo.

                                                                                                               Betina Pascar


Nota publicada en Nueva Sion


jueves, 11 de mayo de 2023

“La Bobe”, cuando "el tiempo es una ilusión" (*)

Los abuelos tienen un rol importantísimo en la vida de sus nietos, pero cuando la responsabilidad de la crianza les toca a ellos la cosa puede volverse más complicada.

Tal es el caso de “La Bobe”, de esta obra escrita por Diego Licht, que también compone a Ariel, el nieto que, a su vez, deberá enfrentar solo la muerte de su abuela; ser el encargado de descubrir un secreto que ella guardó durante muchos años y llevar adelante su último deseo.

 ¡Pavada de presión para el pobre Ariel que ya viene cargado con sus propios problemas existenciales!  “La Bobe”, su bobe -sobreprotectora, mandona, pícara, entrometida, pero también muy amorosa y divertida- fue quien le transmitió valores y tradiciones. Pareciera que el sufrimiento la hubiera vuelto más fuerte y aún no está decidida a pasar a otro plano hasta saber que todo estará en orden en éste. Al menos, en el orden que ella desea. Son minutos cruciales para Ariel y los de mayor tensión dentro del hilo argumental.

Un acierto del texto es que logra conservar la coherencia a pesar de su corta duración. En menos de una hora, la muerte y la vida; el presente, el pasado y el incierto futuro fluyen en escena en forma de recuerdos, ironías, bailes, fotos, y mucha música de distintos géneros, donde los temas en idish prevalecen para deleite de los presentes que aplauden y cantan a la par de los protagonistas.

Otro elemento destacable del guion es el valor para hablar de la muerte delante de una platea compuesta principalmente por gente de edad avanzada, bobes y zeides en su mayoría. Y lo resalto ya que debemos naturalizar la muerte, no tenerle miedo, poder nombrarla, que deje de ser un tabú. Del mismo modo, Ariel/Licht menciona en su parlamento distintos cementerios de la colectividad con sus particularidades, y hasta se atreve a hacer una crítica al ¿negocio? que la muerte implica; un guiño por cierto audaz, ya que el espectáculo se presentaba en el auditorio de Amia, entidad responsable, entre otras cosas, de los sepelios de la comunidad.  Y este es otro momento donde la complicidad entre la platea se hace notar, ahora con murmullos, pero que también hacen ruido. ¿Quién no tuvo que hacer los trámites para enterrar a sus muertos debiendo optar por regatear o resignarse al decidir llevarlos a su última morada?  Incluso quienes no creemos que el cementerio sea la “última morada”, sabemos de qué se trata, y atravesar esa circunstancia no resulta menos dolorosa. Ariel lo pone en el tapete para que compartamos el sentimiento.

Pero volvamos a la vida. La actuación de Licht por momentos resulta un poco estridente. Vocifera cuando habla y se lo nota afectado al entonar con su hermosa voz los temas que se interpretan en la obra. Su personaje le exige, pero considero que se excede y aturde.  Produce un contraste muy desigual con su partenaire, la bobe, personificada impecablemente por una precisa Irene Almus, que sale airosa en todo momento. Tanto es así que hasta pudo resolver con humor y solvencia una dificultad técnica que se produjo en medio de la función sin dejar que decayera la tensión dramática de la escena. Almus se lleva todas las palmas, tanto en lo vocal como en lo expresivo. Ella actúa con todo el cuerpo. Sus gestos faciales y corporales son poderosos y conmovedores.

Otro gran acierto, además del final después del aplauso, es la presencia imponente de un piano, ejecutado por Esteban Rozenszain, quien se adapta a cualquier desafío. Un piano que da comienzo a la obra y no deja de sonar, acompañando a los actores cuando cantan o simplemente como cortina de fondo o eventual interlocutor mudo de la bobe, que se mueve por las tablas con soltura y seguridad.

«La Bobe» es un homenaje justo y sentido; pero la obra no se queda ahí, va más allá al desnudar con crudeza el paso del tiempo y con él las rupturas de algunos ideales, algunas relaciones familiares, y algunas miserias humanas. Sin embargo, el mensaje que deja es esperanzador: no todo está perdido, aunque pueda estar ausente.

Ariel (y la bobe omnipresente) irá recordando los momentos más importantes de su vida: su infancia, bar mitzva, casamiento, cumpleaños del zeide, etc, pero también buscará algo que, supone, le debe quedar de herencia.

«La Bobe» no es una comedia, ni un musical y tampoco un drama, aunque Licht echa mano de todas estas producciones para generar un combo explosivo que detona entre el público y le permite dar rienda suelta a la emoción y a la propia memoria, dejando de ser mero espectador pasivo para convertirse en un activo participante de este engranaje ideado por el autor.

Punto también para la escenografía y el vestuario. Despojados, sin grandes brillos, lo que nos demuestra de nuevo que, a veces, menos, es más.

Muy recomendable, «La Bobe» nos deja también una moraleja: abracemos mucho en vida a nuestros seres amados, cuidemos de ellos y atesoremos las vivencias compartidas pues será lo único genuino que nos va a quedar cuando ellos no estén, y lo más valioso que podemos dejarles a quienes nos sucedan en este breve, veloz y misterioso camino.

Por último, permítanme dedicarle esta reseña a mi mamá -dondequiera que esté, aunque me gusta pensarla cerca de alguna estrella- que fue la bobe más increíble del mundo, quien con su ejemplo dejó a sus nietos como enseñanza el valor de la palabra, miles de canciones en idish y que amar significa estar incondicionalmente. Cosas que la muerte no se puede llevar.

Próximas funciones de «La Bobe»: sábados de mayo, a las 17 hs., en el teatro «El Método Kairós», El Salvador 4530.
                                                                                                                                                                                                                       Betina Pascar 

 (*) frase atribuida a Albert Einstein, quien consideraba que el tiempo no es exacto, sino relativo ya que varía según quien lo percibe.


(Nota publicada en  Nueva Sion)


domingo, 12 de marzo de 2023

Reseña sobre la película "La ballena"

Hoy es la entrega de los Oscar y uno de los nominados en el rubro "Mejor actor" es Brendan Fraser, protagonista de "La Ballena" , con grandes posibilidades de hacerse de la dorada estatuilla.

Ojo,spoiler alert!

¿Pero qué es "La Ballena" ? Lo más simple sería decirles que es un film denso, fuerte, casi horrible. Creanme que cuando termina y uno sale de la sala recién puede recuperar el aire, ese aire que le falta al protagonista debido a una insuficiencia cardíaca congestiva y otras afecciones asociadas. Charly (Fraser) es un profesor de literatura con obesidad mórbida que da clases virtuales sin prender su cámara para que sus alumnos no vean su aspecto, aunque su voz, emoción y su inteligencia trascienda cualquier monitor y logre buenos efectos en el curso. Pero, claro, Charly pesa más de 200 kilos y eso no resulta "agradable" en una sociedad donde - nos guste o no - debemos admitir que aún predominan los prejuicios y el bullying contra gordos, judíos, mujeres, viejos, vulnerables y etcéteras interminables. Me niego a hacer un reduccionismo y quedarme en la gordofobia, como otras opiniones que leí.

El personaje de Charly ¿vive? torturado tanto física como emocionalmente debido a su pasado y su presente. Sabe - lo vemos todos - que no hay futuro para él, pero sí quiere asegurarse el de su hija, una joven a quien no ve hace 8 años por motivos que se irán develando en el transcurso de la película. Un objetivo titánico, una deuda difícil de revertir en la que pondrá su empeño hasta dejar todo en el intento.

Pero vayamos más allá, dentro de la ballena como Jonás en la novela novela "Moby Dick", de Herman Melville, obra que estará siempre presente en la película en cuestión, con muchas referencias de distinto tipo, tanto religiosas, como literarias, como dramáticas y hasta trágicas.

¿Por que digo que La Ballena es casi horrible? porque (nos) muestra, a modo de lo siniestro, TODO lo que no queremos ver ni escuchar, ni saber. Lo que tiene que permanecer oculto y, sin embargo, se manifiesta ,según la teoría freudiana: adicciones, abusos, relaciones sexo afectivas destruidas, secretos familiares, abandono, sufrimiento extremo, dolor, odio, soledad y muerte. La vida misma.

La Ballena nos saca el aire desde el principio hasta el final, nos encierra en la oscura y sucia casa de Charly , con Charly, y con algunos ,pocos, personajes más que entran (o no), ya que él se encuentra imposibilitado de moverse sin un andador o una silla de ruedas, objetos que usará para desplazarse por los distintos espacios. Para que lo acompañemos desde nuestra butaca cómoda por esos espacios angostos, angustiantes, donde los recuerdos y los fantasmas se pondrán en juego en el intercambio con su amiga y cuidadora , su hija, su ex mujer, un supuesto pastor, y un repartidor de pizzas.

La Ballena nos hace cómplices, observadores pasivos de la autodestrucción y el castigo autoimpuesto por Charly, ¿Tal vez por la culpa que siente por un amor prohibido?; ¿por su desesperado y fallido intento de recomponer la relación con su hija? ¿Por sus errores juveniles? ¿Por un suicidio inesperado y desvastador? ¿Por su orientación sexual?

Vaya uno a saber.

Lo cierto es que después de ver "La Ballena" y hacer un análisis crítico y exhaustivo - como Charly le pedía a sus alumnos - después de recuperar el aire que me faltó, oprimida por todas las peripecias que debíó enfrentar este hombre en unos pocos, los últimos días de su existencia, sólo me resta rescatar su valor para no darse por vencido nunca. Enfermo terminal, decidió hasta tener una muerte lo más digna posible que pudo.

El sabía que ni Dios, la Biblia, o una esperanza podrían salvarlo. Menos lo haría la medicina.

Fraser, el actor, logra conmovernos, detestarlo, amarlo y odiarlo en simultáneo. Su actuación "excede" y supera cualquier expectativa.

Mención especial para el director, Darren Aronofsky, que nos hace naufragar como los marineros de "Moby Dick", durante más de una hora , aunque en ello se nos vaya - como a Charly - el último aliento que nos quede.

Betina Pascar


domingo, 22 de mayo de 2022

"El permiso"


Lo confieso: me lo compré porque leí la reseña de Lucy Loles en algún momento y cuando lo ví ahí en la mesa, ese recuerdo volvió, vago pero me llamaba. Hasta le dije a Juampa Camarda, encargado del stand de Ediciones Noviembre en #Qseahistorieta :"Dame el de Brian Janchez, el de la pizza".

Porque sí, porque estoy grande y la memoria me empieza a fallar o porque, quizá y simplemente, no quise recordar del todo lo que Lucy había comentado.

A "El Permiso" lo lees de un tirón, pero ese tirón te desgarra a la velocidad de un rayo, como cuando te sacas la curita de la piel para que no te duela tanto. O cuando te depilas y sentís la cera quemandote como si estuvieras en Salem, en el medio de la hoguera pagando por todos tus pecados de bruja malvada. O de persona sentipensante, para traerlo a nuestros días.  

Este "Permiso" nos tironea como la vida misma, como el amor, el desamor, y como todas esas ausencias previsibles y las otras, las inesperadas; nos cachetea para que comprendamos lo difícil que resulta tomar decisiones, tanto que a veces dejamos que las tomen por nosotros...hasta que maduramos y empezamos a darnos el permiso más importante: el de la libertad, el de elegir cómo y con quién. Que no es lo mismo que manotear lo primero que se te cruza para seguir tapando y tapando lo que no querés ver. 

El  libro es simple pero efectivo. Los diálogos y los dibujos son realistas y no hay risas ni chistes fáciles.

Densé ustedes también el permiso y lean a un Brian Janchez reflexivo y profundo.

Yo ahora mismo, mientras escribo, me dí el permiso de emocionarme y llorar. 
Por lo que fue, por lo que ya no será , pero con la convicción de que aún  y mientras esté viva, (aunque grande y con menos memoria),  tengo mucho para hacer.


lunes, 8 de noviembre de 2021

“Somnolencia”, un libro para quedarse bien despierto



No sería faltar a la verdad – bueno, a toda la verdad - si digo que para hacer esta nota nos reunimos los tres (Marcelo, ilustrador; Emiliano, guionista y la que suscribe la presente) en un café tradicional de la calle Corrientes, un sábado por la tardecita. Con Emiliano, en vivo y en directo, compartimos un café, un jugo de naranja, un tostado y cien mil anécdotas; y desde Chivilcoy, donde vive, tuvimos la voz de Marcelo, quien con una paciencia digna de un santo esperó que termináramos nuestra merienda para largar la entrevista. 

La idea era conocer a los autores de “Somnolencia”, un libro muy peculiar donde las ilustraciones de camas son las protagonistas absolutas. Pero ojo, no se hagan ilusiones: las camas están lejos de estar asociadas al placer. Dueños de un humor oscuro, Mosqueira y Raspante nos hacen ir literalmente de cama en cama, en situaciones muy diversas (bélicas, angustiantes, bizarras), donde el texto a veces sólo acompañará, otras serán parte de recursos estilísticos y gráficos para hacer menos monótona la lectura, y otras una mera excusa para que el joven guionista se luzca y pueda decirnos algo divertido o simplemente desafiante o provocador.

 Sucede que “Somnolencia” puede ser leído de dos formas: la simplona, la que salta a la vista o una más profunda, y retorcida, con esa mirada que te deja pensando “¿y acá, qué nos habrán querido decir”.  De usted dependerá, Sr. Lector.  No espere que los autores le dejen la cama hecha para que tenga un sueño reparador. Nada más lejos. 

“A Emi lo venía siguiendo por Facebook - cuenta Marcelo - sabía que era diseñador y que escribía cosas buenísimas. Después lo vi personalmente en un evento, estuvimos hablando un ratito y yo le empecé a mandar dibujos de camas. Llegué a hacer casi 200 dibujos y un día se me ocurrió que estaría bueno hacer un libro…Pero ¿cómo hacerlo? La realidad era que no teníamos un mango, entonces pensamos en el formato digital. Así, fuimos seleccionando algunas camas, pero había que darle forma. Yo tiré algunas ideas, pero quería que él se sintiera libre porque confiaba en su talento, no era un trabajo por encargo. De hecho, lo terminó y su laburo quedó bárbaro. Luego, apareció mi hermana y me ofreció dinero para hacer una tirada y así salió ‘Somnolencia’”.



 “Emi” es Emiliano Raspante, el guionista de “Somnolencia” y el que cuenta cómo nació el libro es su dibujante, Marcelo Mosqueira.

 Emiliano no tiene pudor en afirmar que no le gustan y no es consumidor de comics.  Y a partir del primer minuto todas sus respuestas serán impredecibles.  Dirá que su acercamiento al noveno arte se produjo azarosamente, por un amigo que lo llevó a “Animate”, un evento comiquero, donde conoció a Clemente Busu Montag, de quien primero se hizo amigo y luego realizaron trabajos en forma conjunta. Fue de esta manera que conoció a “estos Podetti, Parés, Mosqueira, Fayó y otros”,  concluye.  En realidad, lo que a él le gusta es la docencia (la ejerce en la Facultad de Arquitectura de la UBA),  y el cine, mucho más que la literatura y la música. 

 Volviendo a Mosqueira, relató que dibujar camas se había transformado casi en una obsesión que coincidió con el momento del fallecimiento de su mamá.  “El personaje me estaba devorando –aseguró -  me acompañaba todo el tiempo, era como una obligación sacarlo.  El objetivo de publicar un libro se convirtió en algo personal; que no quede en las ganas de lo que hubiera sido, o en un sueño de lo que se  podría haber hecho. Sentí la necesidad de concretarlo” 


Emiliano, a su vez, derriba un mito al explicar que la gente suele idealizar el proceso que lleva el libro hasta la imprenta: “En el caso de  ‘Somnolencia’  había que adaptarse a los costos, no hay casi nada de pleno negro,  no es un libro pretencioso. Es más como un fanzine. Yo retoqué las camas dibujadas por Marcelo con Photoshop, las maqueteé, hice el diseño del libro y le puse un texto falso. Después, recién me senté a escribir y eso me llevó dos o tres días nada más”. 

 En general, admite no ser ordenado, pero “si tengo que hacerlo me ordeno, acá no pretendíamos ganar plata; para Marcelo el fin era tener el libro y para mí terminar con el compromiso en el que me había involucrado.  El resultado es algo minimalista donde la primacía la tiene el dibujo y algún jueguito”. Y el dueño de los dibujos, Marcelo, está muy contento con el resultado, tanto que no descarta una segunda edición.                  

Por ahora- y hasta que se defina si habrá más “Somnolencia”- Marcelo está trabajando en un libro junto a otros artistas latinoamericanos. ” Va a ser una edición muy cuidada”, dice con su voz tranquila y pausada.

 Por su parte, Emiliano está planificando su propio libro, un anecdotario de vivencias suyas, más o menos ficcionadas, y con ilustraciones de Clemente Busu Montag, Marcelo Mosqueira, Pipi Spósito, Pito Campos, Horacio Petre, y otros. “Lo hago por puro ego – confiesa con el desparpajo que le dan sus 26 años - no me preocupa cómo quede ni quién lo lea.  A mí me gusta hacer, no pienso en el destinatario”.  Por ahora se divierte experimentando con sus seguidores de Facebook, subiendo posteos, cuando está aburrido en su trabajo, que hablan de su familia y que conmueven y hacen que la gente le responda y le de consejos. Él se ríe y da por sentado que todo no es más que  un gran entretenimiento: dejar en ridículo al otro. “Soy medio pedante en ese sentido”, reconoce.

Sin embargo, a la hora de ponerse serio - sin perder ese aire burlón que lo caracteriza - dirá que lo que realmente le preocupa es el futuro,y agregará algunas frases que lo definen como: “No me relajo casi nunca" "No soy antisocial, el mundo es anti yo”. 

Y mientras cae la nochecita en el centro porteño, vamos dando por terminada una entrevista, donde seguramente lo más jugoso (como siempre) va a quedar entre Emiliano y esta periodista. 

Tanto que al apagar el grabador él  se sorprenderá : “¿Tanto hablé? … Ah, mirá…”

En síntesis, Raspante y Mosqueira son como el yin y el yang: dos energías opuestas que se complementan en armonía; y su libro “Somnolencia” es el producto del equilibrio entre esas fuerzas.  Un libro para disfrutar de los dibujos del genial Marcelo Mosqueira, con un lápiz más afilado que nunca rozando un sinfin de emociones; y un texto escurridizo, divagante y jocoso de Raspante, que no se reprime, que jugaExactamnete como sucede entre el sueño y la vigilia; en este estado donde aún  - como nos advierten desde la tapa - no se ha perdido la conciencia.   






                                                                                                             Betina Pascar
    (Nota publicada en la revista digital  ABC Cultural, que ya no está on line, en Octubre de 2017)


Cabe destacar que, en Noviembre de 2018, se presentó en Chivilcoy la 2da Edición de "Sonmnoliencia" con la participación de los autores y moderando la charla Diego Arandojo, creador de la editorial  Lafarium





 


“El Pozo”, de Lauri Fernández: un libro y una autora que sorprenden



 Lauri Fernández es de esas personas que sorprende. A simple vista parece frágil, callada, de bajo perfil pero cuando empieza a hablar arremete con todo, se muestra segura, y con ideas muy claras y profundas. Y  así es su primer libro como autora integral, “El Pozo”,  que se presentó este jueves 11 en un encuentro que contó, además, con la presencia del escritor Leonardo Oyola y el Dr. en Letras, Hernán Martignone, quienes hicieron los prólogos del mismo, y de Santiago Khan, responsable del sello Maten al Mensajero, un editor imparable que pasaba de acomodar a los invitados, a sacar fotos, servir vino, hasta hablar con los periodistas.

En un clima relajado, Oyola resaltó la sensibilidad de Lauri y de su arte, y leyó un texto dedicado a ella que finalizaba con “es una grosa”, tan sentido,  que nos hizo lagrimear a todos.
Por su parte, Martignone realizó un completísimo análisis de “El Pozo”. Lo comparó con la tragedia griega e hizo énfasis en los personajes, en las decisiones que tomaban y en cómo se debían “hacer cargo” de ellas.

A su turno, Lauri fue contundente al asegurar que al libro “lo hace el lector con sus propias interpretaciones”. Relató que lo que empezó con un proyecto que se llamó “Vacación comic”, que hizo a fines de 2013 con un grupo de amigas,  le dio forma y un cierre en el Taller de Escritura de Oyola.

ABC Cutural tuvo oportunidad de charlar con Lauri para conocer más sobre su “baby”, como ella misma lo definió en las redes.

“El Pozo”, editado por Maten al Mensajero

 ¿Qué es lo particular de este libro?
Yo quería contar la  historia de pre adolescentes, la etapa en que te formás como persona, pero saliendo del prejuicio de que el adolescente es inocente. Además, como me gusta  mucho Stephen King, hay cierta influencia, me interesaba trabajar este género; y por último como crecí en un pueblo (San Rafael, Mendoza)  quise recuperar algunas características de esa realidad que había vivido en los 90’.

¿Cómo surgió la idea de incluir en el libro, además de la historieta, el relato? ¿Fue algo que charlaste con editor?
Sí y dudamos mucho en hacerlo. Tenía el temor de que fuera mal visto por  los historietistas, que pudiera suscitar cierto enojo, o que dijeran: “estás queriendo decir algo que no pudiste con la historieta” .No sé, algo conflictivo relacionado con cierto sentimiento de inferioridad histórico que existe y que no es tal en relación al lenguaje de la literatura y de la historieta.  Yo tenía claro qué quería contar  y usar los dos lenguajes – el que te da la historieta y el que te da la literatura tradicional –  me permitió los matices necesarios para  hacerlo.

La autora en plena presentación literaria

En este sentido, y sumado a la charla,  Santiago Kahn  aseguró: “No conocemos antecedentes de transposición de los dos lenguajes  en el mismo libro y por la misma autora. A un mes de la aparición del libro las críticas son muy buenas ya que habilita  más  de una lectura y más de un debate, cosa que otros libros de narrativa o historietas no tienen”.
La complicidad entre la autora y el editor se nota en el cruce de sus miradas.
“Pensé que este libro no lo iba a querer editar nadie – ríe Lauri – porque la historia  es fuerte, con mucho tratamiento del color, pero con mucha oscuridad del lado del conflicto  adolescente.  Sin embargo, a Santiago que lo venía leyendo le gustó, se entusiasmó y acá estamos, contentos con el resultado”.
Cabe destacar que  “El Pozo” sorprende y atrapa. Sin golpes bajos – pero manteniendo cierta tensión – hace atravesar al lector por distintos sentimientos y emociones hasta el final. Con un lenguaje fresco pero directo lanzado como una flecha al blanco, Lauri no será complaciente con nosotros. O tal vez sólo trate de advertirnos que lo esencial es lo único que prevalecerá cuando el tiempo haya pasado y ya no quede nada de aquello que, alguna vez, fuimos.
Entonces, al final de la presentación, del vino, de la entrevista y de las firmas, quedan flotando las preguntas sin respuestas: ¿Se viene una Lauri Fernández escritora? ¿Se puede hacer la película de “El Pozo”?
Lauri  sonríe pícara y sus ojos enormes y azules iluminan su cara.
Pareciera que  no hay límite para este “Pozo” y  para que podamos conocer hasta dónde nos quiere (y puede) hacer llegar su autora.


Betina Pascar
(Nota publicada en la revista digital  ABC Cultural, que ya no está on line, en 2017)



sábado, 4 de septiembre de 2021

De historias e historietas

Quiero contarles que este blog surgió como un desprendimiento de Gorgona Digital, un proyecto modestamente genial (permitanme decirlo con todas las letras) que creamos junto con Gustavo Schimpp y que incluía también un newsletter precioso cuya artística armaba él - con la dedicación y el talento que lo caracteriza- y entre los dos hacíamos los contenidos. Era un complemento perfecto para la recién nacida editorial de Gus, Gorgona Ediciones. Nos daba MUCHO laburo - sobre todo a Gustavo - pero creo que logró y superó su objetivo: marcar una diferencia entre los tantos medios que se ocupan de las historietas.
No voy a ahondar sobre la decisión que nos llevó a interrumpir esta joya que era Gorgona Digital, sólo diré que fue un suceso ajeno a nosotros pero que no quisimos que afectara nuestra relación ni el trabajo de Gustavo, quien escribe y publica historietas desde hace tantísimos años. Yo sólo soy una periodista y productora de radio del montón.

Sinceramente reconozco que desde lo visual este blog no le llega ni a los talones al anterior, pero a mí me permitíó seguir despuntando el vicio del periodismo de historietas, gustito que ya le había tomado y no quería (aunque quería) abandonar. Tanto fue el interés que me despertó este arte que, cuando me tocó hacer la coordinación general de un programa de cultura, no dudé en proponer e insistir hasta que logré que incluyeran una columna de historietas, hoy a cargo del genial Javier Hildebrandt. Mi plan, en relación a Plan Be, valga la redundancia, era cubrir otras ramas , pero sólo quedó en un intento. De hecho, la única nota que pueden encontrar acá hasta el 2021 (¡chan!) que no se refiera al noveno arte es una entrevista a Paula Maffia, que ¿ casualmente? también dibuja aunque su actividad principal sea el canto. Por cierto, en la nota no le pregunté nada acerca de sus dibujos pero les cuento que acaba de sacar un libro de poemas ilustrado por ella que se llama "Verso". Busquenlo, ¡no puedo hacer todo por ustedes, che!

Perdón por la dispersión pero valía la pena la introducción. Ahora vamos al nudo, al motivo de este posteo. Hoy, 4 de septiembre, se celebra el Día de la Historieta y, aunque yo siempre me sentí una outsider del palo, no podía dejar de hacer esta publicación porque este mundo a mí me dio un montón.

Por eso, hoy, en su día, aprovecho para felicitar y abrazar fuerte a mis queridxs
... y TODXS los entrevistadxs geniales de Gorgona y de PlanBe, así como los artistazos que conocí en Montevideo Comics, Villa Viñetas, Comicópolis, Avellaneda Comics, etc.; a los artistas que pasaron por el programa de radio de Universo Retro de Adrian Paglini y , por supuesto a los de Pánico Rock y Cómics, génesis, responsable absoluto de que yo hiciera pie en este fascinante mundo de los cómics. Pánico es un proyecto del cual soy parte fundadora, partícipe necesaria junto a Caro Churba (motor indispensable para que el sueño de Alberto Scholiadis se hiciera realidad. Que en paz descanses, Caro querida que me cagabas a pedos todo el tiempo 😪) , a Marianela Santillan
que nos recomendó la primera radio desde donde se emitió el programa; y al creador del logo que aún los identifica, y a quien nunca nombran a pesar del tremendo laburazo que se mandó, Leonardo Guillaumet. Me siento orgullosa de haber estado desde el minuto 0, cuando- entre otras cosas - pedíamos por favor que nos siguieran en las redes. No les miento ni un poquitín.

En esta aventura increíble que son las historietas, yo me embarqué sin entender nada, sólo para acompañar con amor a Alberto Scholiadis y a Gustavo Schimpp. Finalmente terminé haciendo mi propia experiencia, aprendiendo de ellos y dándoles, a la vez, lo poco que yo sabía de periodismo, y lo mucho que tengo de caradurez.

Gustavo, me enseñaste un montón de cosas de guión, creación de personajes y
edición, pero sobre todo me diste seguridad, confiaste en mí y nunca dejaste de incentivarme para que yo pudiera crecer y superarme. Valoro muchísimo ese salto que me hiciste dar y que me puso donde estoy hoy, donde quiero estar hoy.

Me prometí no gastar pólvora en chimangos (perdón, Sergio Ibáñez) pero no puedo con mi genio. Por supuesto no todo fueron rosas en este camino. Y como soy memoriosa, al igual que Mirtha Legrand (😜) , quiero agradecerles especialmente a aquellxs resentidxs, pobres haters que aparecen vomitando su veneno cuando te va bien y que, al revés de lo que piensan, su mala onda potencia más a quien va dirigido y debilita al que lo lanza. Es como un boomerang, ¿vistesss?, o un karma - llamalo como prefieras - pero inevitablemente el porrazo les termina volviendo a estxs infelices mientras el otrx se fortalece. Chiques, los demás no tenemos la culpa de sus propias frustraciones , ¡hagan terapia!. No, en serio (?) deseo que a esta gente se le alineen pronto los jugadores planetas y que el universo les regale un poco de lucidez y madurez para que se vuelvan seres de luz - pero tan llenos de luz como la Centennial Bulb ( 😂). O sea, sean felices y no jodan al prójimo que la vida es corta. Ah re. Lol.  
En fin, no quisiera olvidarme de nadie pero, boé, ya me resulta imposible debido a mi edad avanzada y también a que se hizo tarde y me dio hambre. Sepan que llevo en mi corazón a los que me acompañaron, alentaron, criticaron, tendieron puentes, escucharon, y hasta me alcanzaron alguna vez una carilina (soy llorona ¿y qué?) aunque no los haya nombrado. Gracias super especiales sobre todo a aquellos que contribuyeron a que Gustavo y Sergio viajaran con "Ecos de Mundos Posibles" a tantos eventos preciosos del interior que no tendrán la pomposidad de la crack bang- bag pero no tienen nada que envidiarle. Tampoco deseo dejar de manifestar ( total, ¿a quién le importa?) que me extrañó mucho que un evento de las características de Dibujados haya prohibido la participación de un artista que ya tenía asignado su stand, sin ningún justificativo razonable. Lo digo con conocimiento de causa, de "la" causa que lo dejó afuera. En solidaridad con esta persona, Gustavo y yo decidimos no participar de la actividad, que fue la última edición pre pandemia. Hay algo que se llama tener códigos. Y coherencia. Se los recomiendo calurosamente: son cosillas que no cuestan mucho y la vida también te devuelve. Prueben eso.

Hay mucha vedetonga caprichosa también en este beio universo, no vaya usted a creer, señor, señora.

Por lo menos así lo vi yo.

Así lo viví yo.

Y así se los cuento yo, país.



Ha sido maravilloso conocerlos





Gracias eternas por tanto aprendizaje.








... Y Feliz día de la historieta a TODES! 💗







"... So honey, spread your wings and fly away
Fly away, far away. 
Spread your little wings and fly away..."  

(Temazo de Queen, del album "News of the world", 1978)


"Pre mortem" (reseña y análisis)

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